¿Razas de perro peligrosas?

Como se suele decir… lo prometido es deuda, así que hoy os presento a mi sobrina peluda, Sira 🙂

Es una American Staffordshire Terrier, sí es de una raza catalogada como peligrosa… Sira es sociable, tranquila, cariñosa, mimosa, familiar…. vamos, que da miedo verla 😉

Disfruta corriendo, jugando con su pelota, recogiendo y llevando palos de un lado a otro, haciendo agujeros en la arena de la playa y metiendo su hocico en ellos…

Es el juguete preferido de mi sobrina (sí, la no peluda ;)), a quien Sira, con toda la paciencia del mundo, permite que le ponga pegatinas en el pelo, horquillas de colorines, le pinte las uñas y hasta el hocico!! Peligrosísima, no sé cómo los padres de mi sobrina-no-peluda permiten que juegue con un animal tan peligroso (nótese la ironía :)).

Sira, debido a su raza, no puede hacer ciertas cosas. Como por ejemplo, pasear suelta y sin bozal en el parque… cosa que otros perros sí pueden hacer. Sus dueños han tenido que obtener una licencia que acredite su capacidad física y aptitud psicológica para controlarla.

Cuando veo en las noticias el ímpetu que se pone en hacer hincapié en la peligrosidad de este tipo de razas… no puedo evitar pensar en Sira. Sinceramente, creo que decir que un perro es peligroso basándose única y exclusivamente en su raza, es como decir que todos los curas son pederastas sólo por el mero hecho de que unos cuantos de ellos lo son. Y todos sabemos (o deberíamos saber) que esto no es así.

En mi opinión, deberíamos fijarnos en la conducta agresiva o no del dueño, en su capacidad para controlar a su perro, y enseñarlo a vivir en sociedad. Es en los dueños de cualquier mascota donde debería ponerse el foco y no en la raza en sí.

¿Cuántos asesinos/violadores/pederastas hay por el mundo? ¿Se nos califica por ello a la raza humana como peligrosa? No, puesto que lo que nos convierte en un peligro para otros o para nosotros mismos son las circunstancias en las que crecemos, vivimos, afrontamos la vida y lo que ella nos depara.

Se sobreentiende que desde que nacemos, el deber de nuestros padres es educarnos y enseñarnos a convivir en sociedad. Por lo tanto, si se educa a un perro adecuadamente, enseñándole lo que puede hacer y lo que no, poniéndole límites y socializándolo, ése perro va a integrarse sin problemas en sociedad, independientemente de su raza.

De la misma manera que existe la figura del asistente social para velar por el adecuado desarrollo de los niños en una familia, también debería velarse por el adecuado desarrollo de un perro (o cualquier mascota) dentro su familia humana y eso pasa por conocer a los dueños y ver si tienen las habilidades necesarias para integrar a su mascota en sociedad, independientemente de la raza que tenga la misma. Hasta la fecha, sólo aquellas personas que van ser dueñas de razas peligrosas pasan por exámenes psicotécnicos para tener este tipo de mascotas… ¿no deberían pasar todas por estos exámenes?

He visto yorkshire terrier muchísimo más peligrosos que cualquier rottweiler… Por supuesto la mordida de un rottweiler es más potente que la de un yorkshire… al menos para un adulto, ¿y qué pasa si ése yorkshire muerde a un niño?

¿Por qué poner el foco en el animal, en su raza? ¿Acaso no nos damos cuenta de que de esta manera lo que se está generando es miedo/rechazo hacia dichas razas?  Se las está demonizando.

Cuando estoy en el parque y veo a la abuelita de turno malcriando a su caniche, permitiéndole cualquier capricho y, acariciándolo en lugar de reprenderlo cuando ladra a una persona… procuro que si hay niños pequeños a mi cargo, estos se alejen de dicho caniche. No por su raza, sino porque se le está malcriando, permitiéndole hacer lo que quiera y puede llegar a ser peligroso si un niño coge cualquier juguete que el animal considere suyo.

Desde aquí lanzo mi granito de arena para que comencemos a preocuparnos por que los perros tengan los dueños que se merecen para desarrollarse adecuadamente y vivir en sociedad.

¿Y qué hay del civismo en este ámbito?

A nadie le gusta ir por la calle esquivando excrementos, ¿por qué nos quejamos de los perros? ¿Acaso no deberíamos quejarnos de la falta de civismo de los dueños?

Desde hace no mucho, en el metro de Madrid se permite la entrada de mascotas; deben ir atadas y con bozal, ¿cuántas habéis visto así? yo sólo dos. La mayoría de las personas llevan a sus mascotas sin bozal, en cualquier vagón y… ya no os digo nada de la recogida de los excrementos de sus perros… si los hacen en el metro, ahí los dejan. ¿Quién tiene la culpa? ¿El perro o el dueño? El perro tiene que hacer sus necesidades, es el dueño quien debe enseñarle dónde y, si algo sale mal, ocuparse de limpiar lo que su mascota haya ensuciado.

¿Deberíamos fastidiarnos los demás por estos indeseables? ¿Deberían prohibir la entrada con mascotas en el metro o, más bien, poner la cara colorada (y una buena multa) a este tipo de dueños? Incluso deberían darles unas horas de formación en civismo 🙂

Educación y civismo, si tuviéramos más de ambas, nos iría mucho mejor en todos los ámbitos de nuestra vida, con o sin mascotas.

ALBOM.RB

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